Espacio líquido de creación y crítica literaria. Marcelo Matas de Álvaro

lunes, 30 de septiembre de 2024

Después del viaje

 



               Uno se va para volver. El viaje de ida es esperanzado, mantiene en perspectiva la promesa de lo porvenir, pero el de vuelta es costumbre, confianza en la llegada a lo ya conocido. El de ida es duda, el de vuelta es certeza. Y los dos son importantes. Imprescindibles, como el pescador que al amanecer se echa con su barca al mar con la esperanza de hacer una buena captura, para después volver con la seguridad de atracar de nuevo su barca en el muelle. Entre lo imprevisto y la rutina se mueve la vida. Entre lo desconocido y lo acostumbrado, entre lo distinto y lo habitual, entre la extrañeza que nos despierta el asombro y la ordinaria sucesión de los días encontramos el camino necesario para vivir. Pero, al igual que en el viaje también hallamos momentos de serenidad y de apaciguamiento, en la cotidianeidad de este septiembre que comienza mantendremos la ilusión que deben despertar todos los días por venir. Nos acompañarán las puertas que se abren, los corazones que se abren, las bibliotecas que se abren, los libros que se abren para contarnos una y otra vez que nadie vuelve nunca al mismo sitio después del viaje. 

(Publicado en el Boletín Sáhara Bubisher en septiembre de 2024)

                

sábado, 31 de agosto de 2024

Una de las claves de la literatura

 



“Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y éstas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo” (Quijote, II, 32). En esta respuesta que don Quijote da a la Duquesa no está sólo una de las claves de la grandísima novela de Cervantes, sino más aún de toda la literatura, pues nos revela que no importa que lo contado sea real o ficticio, innegable en la auténtica experiencia que tenemos del mundo o engañoso siguiendo el vuelo alado de la imaginación. Los relatos, tanto orales como escritos, están llenos de referencias reales y de invenciones concebidas por la propia capacidad de nuestra mente creativa. Posiblemente, en los primeros relatos de los homínidos alrededor de la lumbre, se mezclaba la experiencia cotidiana con fragmentos inventados para lograr que lo contado fuera más atractivo, misterioso o fascinante. Lo mismo ocurre con las historias que se siguen contando bajo el cielo estrellado del desierto o se leen en el interior de las bibliotecas o las jaimas. Por tanto, lo de menos es -como bien dice don Quijote- que nos detengamos a averiguar la cualidad auténtica o fantástica de lo que contamos, sino que sea la propia verosimilitud de lo narrado dentro de la propia historia, lo que verdaderamente “cuente” en el ánimo atento del escuchante o lector.

(Publicado en el Boletín Sáhara Bubisher en agosto de 2024)

 

 

miércoles, 31 de julio de 2024

Juego de manos

 


 


Seguiré revoloteando por las bibliotecas y mi sombra será siempre de luz. No os preocupéis.

Bien pudiera haberme puesto uno de aquellos disfraces con los que pretendía asustar el viejo fantasma de Canterville, el de Rubén el Rojo o el niño estrangulado, el de Gibeón el Flaco o el vampiro del páramo de Bexley, el de Ruperto el Temerario o el conde sin cabeza, por nombrar sólo algunos, o incluso haber jugado a los bolos con mis propios huesos sobre la arena del desierto, pero carezco del entusiasmo ególatra del verdadero artista, de manera que mi amarga sonrisa apenas me sirve para desempeñar el papel de mí mismo.

Así, no encontrando en mis recuerdos el espacio ni el tiempo para situar lo que me está pasando, decidí vagar por las bibliotecas del mundo para buscar en los libros la razón de la sinrazón en la que me encuentro. Sobre las cualidades de mi extraña condición aprendí de esa multitud de seres fantásticos que habitan todas las mitologías del mundo, de la cantidad de genios, guls, hechiceros y magos que desfilan por los maravillosos cuentos de las Mil y una noches, del trágico y vengativo fantasma del rey Hamlet, de los relatos sobrenaturales de Maupassant, Lovecraft o Poe, de las dobles personalidades de Stevenson, de los cuentos para todos los públicos de Andersen y los hermanos Grimm, de las famosas vueltas de tuerca de Henry James, de las narraciones japonesas de Lafcadio Hearn, de los fantasmas navideños que se le aparecen al viejo Scrooge, incluso del encantamiento de Don Quijote en la Cueva de Montesinos o de las leyendas románticas de Bécquer, por citar sólo algunos de los más destacados del panorama literario.

En mi periplo por las bibliotecas del mundo, he tenido la oportunidad de visitar las más renombradas, como, entre otras, la laberíntica de la Abadía Santa María Laach en Alemania, la clásica del Trinity College en Dublín, la monumental de la Abadía de Admont en  Austria, la Palafoxiana, considerada la más antigua de América, en México, la llamada Catedral de los libros en Baltimore, la vanguardista de Stuttgart o la histórica Joanina de Coimbra, de donde tuve que huir antes de que acabara conmigo la colonia de murciélagos que sale cada noche de sus nidos, ocultos entre la decoración rococó, para eliminar los insectos que por el día se hayan colado en el recinto.

De todo lo visto y leído he ido aprendiendo cada vez más sobre la humanidad, sobre sus grandezas y sus miserias, especialmente sobre la discreta, extraña bondad de ciertos seres en medio de la depredadora vorágine del mundo, pero al mismo tiempo no he logrado más que irme hundiendo poco a poco en la insondable ignorancia de mí mismo.

Hasta que he aparecido, llevado por los misteriosos vientos que dan alas a mi condición, en esta humilde biblioteca del desierto donde, a pesar de todas las inclemencias, ha logrado crecer un jardín de palabras y flores. En la sala de lectura, las modestas estanterías albergan libros que cuentan historias de luces y sombras. En el patio, las flores y las plantas también escuchan los relatos que los mayores cuentan a los niños.

Esta tarde, en ese preciso momento en el que por el horizonte el sol cae hasta fundirse con la arena del desierto, una mujer que, por su belleza e inteligencia, me figuro es la misma narradora de las legendarias Mil y una noches, cuenta una original historia donde relata, con las palabras más bellas del mundo, los azares de mi propia vida y la maravilla de que mi espectro seguirá revoloteando sin fin por las bibliotecas del desierto, regando con mi sombra imaginada todas las historias de luz.

Y de repente en el jardín se posa la Vanesa de los cardos, la mariposa del África subsahariana que se ha parado a descansar en su larga migración de 14.000 kilómetros para de paso escuchar el cuento de mi vida. Nos miramos con la complicidad de quienes comparten un secreto, antes incluso de que la imaginada Scheherezade empezara a contar nuestra vieja historia: “Aquel día tuvo dos noches…”

 

(Publicado en la web de Sáhara Bubisher en julio de 2024)

 

 

viernes, 14 de junio de 2024

Caballero de Belgrey

 Con motivo de la celebración del Bloomsday 


El Círculo de la Calle Ulises 


ha tenido a bien nombrarme


Caballero de Belgrey

Belgrey es la ciudad imaginaria de mi trilogía La urdimbre y la trama, compuesta por las novelas Yo sé quién soy (Adarve, 2020), Enemiga mortal de mi descanso (Castilla Ediciones, 2023) y Para vivir muriendo (en prensa)


Blasón del Caballero de Belgrey, diseñado por María J. de Iscar




sábado, 20 de abril de 2024

Relatos con vocación de alas

 


Los pies de los bailarines

Charo Alonso

Castilla Ediciones. Valladolid, 2023



               Tras la lectura de un volumen de cuentos, uno siempre se pregunta cuál es el motivo que los une para que el autor -autora en este caso- haya decidido agavillarlos entre las tapas de un libro. La respuesta está en el mismo título de la obra –Los pies de los bailarines-, que comparte con uno de los cuentos, y en el epílogo -Tiempo de espigadero-, que la propia Charo Alonso (Salamanca, 1967) inserta al final del libro para revelarnos -¡y de qué maravillosa manera!- la gestación de cada cuento y del volumen entero. Así, como los pies de los bailarines, “son relatos con vocación de alas”, pero también, siguiendo con la comparación, es consustancial a ellos “el dolor de donde nacen belleza y vuelo”. De ahí que sean precisamente esa herida y ese ánimo los que insuflan la necesaria gracia a las palabras para alzarse del suelo. Pero no estamos hablando de livianas fantasías líricas que se alejan del mundo, sino de relatos que, siendo “retazos míos de vida”, aspiran a alcanzar el elevado significado que siempre deja tras de sí el evocador halo del misterio. Enhebrados algunos cuentos con el hilo del contexto educativo -presente en la vida profesional de la autora- y otros con el entorno navideño, en su conjunto no dejan de compartir esa extrañeza que los hace emerger por encima de lo cotidiano.

               Como muestra de este luminoso “ramillete de voces”, traemos aquí Cordero de Dios, un lamento de rara belleza donde una hija lanza reproches a su madre desde la mirada triste de quien se identifica con la inocencia de un cordero extraviado; Los mapas del corazón, donde un niño, dividido por la ruptura de los padres, consuela su sentimiento de abandono cobijándose en una soledad que le permite abrir los regalos de los Reyes Magos y así alzarse “libre de toda atadura sobre los mapas de la vida”; De fuera, el largo, doloroso monólogo de una mujer emigrante ante la profesora de su hijo para pedirle que no le quite la posibilidad de seguir estudiando francés, oportunidad que para ella cobra el significado de poder salir de la vida precaria a la que, si no la aprovecha, están condenados tanto el hijo como su madre; Golondrinas, poema en prosa que juega con el vuelo de la golondrina, los giros de una niña en torno a su vestido de flores y los que regresan al sur para “atravesar el Estrecho de los peces y los pájaros, las pateras y los muertos”; El capitán garfio, relato con ecos de la Canción del pirata y de Peter Pan, sobre los llamados sin techo, personas que vagabundean en los márgenes, pero que, entre la libertad, la soledad y el compañerismo se convierten también en “buscadores de perlas, pescadores de conchas, bateadores de oro, cazadores de mariposas”, como el Capitán Garfio.

               En definitiva, Los pies de los bailarines (Castilla Ediciones) es un libro de relatos cargado de potentes imágenes que impulsan la lectura hacia un vuelo cargado de emociones, de ahí que sea más conmovedor el sentido moral que lo impregna, ese que alude a las variadas formas de dolor, esperanza, fragilidad, abandono, miedo, soledad, inocencia, consuelo o ansias de libertad.

(Publicado en el suplemento La sombra del ciprés de El Norte de Castilla. 20 de abril de 2024)

jueves, 14 de diciembre de 2023

Reseña de David Fueyo

 Enlace a la reseña que el poeta y crítico literario David Fueyo hace de la novela "Enemiga mortal de mi descanso" en la web de la Asociación de Escritores de Asturias.

Reseña de David Fueyo