viernes, 21 de enero de 2022
jueves, 20 de enero de 2022
Premio de la Crítica de Asturias de narrativa en castellano
lunes, 8 de noviembre de 2021
Jornadas Literarias de Pravia
domingo, 31 de octubre de 2021
Cómo me convertí en Bubi
El último fin de semana de septiembre me convertí en Bubi.
Fue en el Albergue Cabaña del Abuelo Peito, en Güemes (Cantabria), un lugar
privilegiado para que el hecho ocurriera, como así fue, con la emoción que
requiere todo nacimiento. Se celebraba la asamblea anual de Bubisher y allí
llegué -un poco tarde después de perderme por carreteras que se bifurcaban sin
fin- para conocer de primera mano todos los proyectos que se han ido plasmando
en los trece años de vida de la asociación: cuatro bibliotecas fijas, cinco
bibliobuses, cerca de 10000 libros en español y en árabe, trabajo para
bibliotecarias, animadores a la lectura, conductores, conserjes… Toda una serie
de logros destinados a fomentar la cultura en los campamentos de refugiados
saharauis que se ha ido obteniendo gracias a todos los socios, pero
especialmente a la contribución desinteresada de muchos de los que estaban
presentes en la asamblea. A través de sus palabras, del debate que suscitaba el
desarrollo de los puntos del orden del día, pude comprobar cómo la camaradería
arropaba, como la lona de una jaima, las decisiones tomadas desde el
razonamiento sosegado y el necesario ánimo del corazón. Así fue cómo me
convertí en un nuevo Bubi, un pequeño Bubisher que, como sucede en todo
nacimiento, recibió varios regalos: la oportunidad de conocer a hombres y
mujeres que llevan grabada en el rostro la alegría que produce la bondad
-palabra tan denostada como necesaria-, una charla tan suculenta como el cocido
montañés que nos convocó alrededor de aquella mesa bajo el tibio sol de otoño,
los poemas recitados por Fernando y Limam, el coro Joven Siete Villas que cantó
al atardecer, el libro que me dedicó –“en tu bautizo de Bubi”- el amigo Gonzalo,
esa “zancada del deyar” que me ha enseñado cuál es la auténtica medida del
desierto.
(Publicado en el Boletín Sáhara Bubisher en octubre de 2021)
sábado, 9 de octubre de 2021
Presentación de "Yo sé quién soy" en Candelario
Pocas veces un escritor puede asistir a la extraña experiencia de presentar su novela en el mismo espacio donde se desarrolla una parte de la ficción. Esta curiosa circunstancia ocurrió el sábado 9 de octubre en el Casino Obrero de Candelario, bello y querido pueblo en el que se inspira el Aleros de la novela. Fue todo un placer encontrarme en este momento tan especial con los vecinos, con quienes además comparto algunos episodios de mi memoria que sirvieron para tejer la urdimbre y la trama de "Yo sé quién soy". Quedo muy agradecido al público asistente, a Marisa Macías (concejala de Cultura) y al Centro de Estudios Bejaranos (en especial a Carmen Cascón) por haber promovido y organizado este acto. Y, por supuesto, a Pedro Ojeda Escudero, escritor, crítico literario y profesor de la Universidad de Burgos, que hizo una brillante presentación de mi novela.
Esta es la reseña que hizo la prensa:
martes, 14 de septiembre de 2021
Por qué llora la maestra
Por qué llora la
maestra
Gonzalo Moure
Kalandraka, 2021
Gonzalo Moure, uno de los mayores autores de literatura infantil y juvenil en español, utiliza su fructífera labor como escritor y sus numerosos encuentros con los escolares en los centros educativos, para compartir con los jóvenes lectores su “manera de escribir”, con el objeto de que su experiencia pueda servir a quienes sienten esa necesidad o deseo de adentrarse en el mundo de la escritura. A través de una larga “carta para ti, que quieres escribir”, el autor valenciano afincado en Asturias va desgranando algunos consejos -no recetas, “porque escribir no es como cocinar”-, empezando por responder a las preguntas esenciales: qué y cómo escribir. Las respuestas están dentro de cada uno, de la propia experiencia que se filtra en la particular mirada de cada cual. De ahí que haya que empezar escribiendo sobre lo que uno tiene más cerca, lo que sorprende o llama la atención, aquello que la emoción ha logrado que permanezca en la memoria. Para responder al “cómo” hay que atender a la “respiración de la literatura” -los signos de puntuación- que deberá marcar el ritmo de la narración; a la “limpieza”, es decir, a la eliminación de todo aquello que “adorna” innecesariamente la prosa; a tratar de evitar las “comparaciones”, esa sucesión de “comos” que se usan a modo de “bastones o muletas” del texto, o los adjetivos y las frases hechas, que a menudo hay que arrancar con “pinzas” porque sobran del rostro de lo escrito.
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| Gonzalo Moure |
Pero lo más importante es que
el/la joven que afronta su necesidad de escribir, refleje sus vivencias, las
experiencias más próximas de la realidad que le circunda, llegando a descubrir
poco a poco su propio estilo literario. Se trata, en definitiva, de “escrivivir”,
neologismo utilizado por Gonzalo Moure para definir que es necesario vivir lo
que se escribe. Así, se llega a “escribir para saber”, por ejemplo, “por qué
llora la maestra”, una pregunta que se hace una joven escritora después de
haber visto a su maestra llorando en una cafetería.
Libro muy interesante -enmarcado con un prólogo de Carlo
Fabretti y un epílogo de Mónica Rodríguez- para utilizar en los centros
escolares, no como manual, pero sí como instrumento de motivación o apoyo para
los alumnos que a esas edades ya sienten la necesidad de escribir.
A partir de 12 años
jueves, 2 de septiembre de 2021
LA MUJER
En el libro INSTANT.ES, editado por la Asociación de Escritores y Escritoras de Asturias en beneficio del Banco de Alimentos, se incluye mi relato "La mujer"






