Esta es la reseña que el poeta y crítico literario David Fueyo ha publicado en la revista digital Literarias sobre mi novela Yo sé quién soy, primer título de la trilogía La urdimbre y la trama (6 de diciembre de 2020)
lunes, 7 de diciembre de 2020
viernes, 6 de noviembre de 2020
Por el camino de la oralidad. Reseña de Fulgencio Argüelles
Esta es la reseña que el escritor y crítico literario Fulgencio Argüelles ha publicado en el suplemento Culturas de El Comercio sobre mi novela Yo sé quién soy, primer título de la trilogía La urdimbre y la trama (6 de noviembre de 2020)
viernes, 30 de octubre de 2020
Teatro. Henrik Ibsen
Henrik Ibsen
Teatro (1877-1890)
Nórdica Libros. Madrid, 2019
Para el crítico
norteamericano Harold Bloom, Henrik Ibsen (1828-1906) es comparable con
Shakespeare en que “poseyó el misterioso don del verdadero dramaturgo, [aquel] que
es capaz de prodigar a un personaje más vida de la que él mismo posee”. Seguramente
en esta apreciación del famoso crítico se encuentra una de las claves que
definen la obra del autor noruego, pues el entramado dramático, en ocasiones
trazado con sutilezas, silencios y sobreentendidos que solicitan la complicidad
de un lector –y espectador- inteligente, sólo se sostiene de manera magistral
por unos personajes que, a través de sus voces y de puntuales descripciones
físicas, reclaman para sí una presencia más vital que la que a menudo muestran los
figurantes de una obra de ficción. Así, esa suerte de condición existencial de
los personajes es la que posibilita la variedad de lecturas que suscitan los
textos, pues como acertadamente apunta en la introducción Cristina
Gómez-Baggethum –autora también de la impecable traducción-, la obra de Ibsen
ha originado tal pluralidad de interpretaciones que en ocasiones ha servido
para fines totalmente opuestos. Como muestra baste decir que la obra “Un enemigo
del pueblo” fue celebrada por grupos socialistas y anarquistas, mientras que,
unos años después, fue utilizada por los nazis como propaganda.
El volumen que nos
presenta la editorial Nórdica recopila las ocho piezas dramáticas más
relevantes de Ibsen, con el propósito de continuar publicando las cuatro
restantes que constituyen sus obras en prosa. Ordenadas cronológicamente desde
1877 a 1890, se inicia con “Los pilares de la sociedad”, donde los considerados
próceres para el progreso de la comunidad no dudan en traicionar a sus más
allegados para lograr la consecución de sus fines, de manera que al final esos
pilares se revelan incompatibles con la verdad y la libertad; en “Casa de
muñecas” se representa a través de Nora –personaje que a partir del estreno de
la obra se convirtió en un símbolo para el feminismo- a la mujer que se
emancipa de la misión que para ella tiene destinada la sociedad; “Espectros”
refleja la falsa moral de una comunidad que, ante una misma conducta, no duda
en condenar a la mujer y salvar al hombre con el propósito de defender la ley y
el orden; en la magistral “Un enemigo del pueblo” se abordan los riesgos de una
individualidad que, llevada al extremo, conduce inevitablemente a la ruina, el
ostracismo o la locura; “El pato silvestre” plantea la cuestión de si se debe
sacar a la luz la verdad o es necesario mantenerla siempre oculta para no hacer
tambalear la propia vida construida sobre esa mentira; en “La casa Rosmer” la
felicidad se sostiene en saberse libre de culpa y, ante esa imposibilidad, aceptar
que sólo en la muerte puede encontrarse el necesario sosiego; en “La Dama del
Mar” la verdadera libertad nace cuando uno es capaz de mantener la propia
voluntad de poder elegir por sí mismo; en “Hedda Gabler” asistimos a una batalla
intelectual que, en el ánimo por conseguir una privilegiada posición, conduce
al límite de la autodestrucción.
Esta primorosa edición
que se publica ahora para el lector hispanohablante, tiene el mérito de ser la
primera vez que se traduce directamente desde los textos originales noruegos,
con el aval además de contar con el beneplácito del Centro de Estudios
Ibsenianos de la Universidad de Oslo. Por ello, es una inmejorable oportunidad
para que algunos lectores, a menudo demasiado habituados a acercarse sólo a
libros de poesía o narrativa, sientan el placer estético e intelectual de leer
estas obras dramáticas, así como para las compañías de teatro que se planteen
representar en español al gran Henrik Ibsen.
(Publicada en el suplemento Culturas de El Comercio y La Voz de Avilés. 30 de octubre de 2020)
domingo, 27 de septiembre de 2020
La prima Vera
La prima Vera
Marcelo Matas de Álvaro
Cada
21 de marzo, puntual como un dolor de muelas, mi tío Juan me hacía la misma
broma. Me decía, con ese aire de superioridad que suele poner la gente que ya
sabe de antemano su victoria, Sabes, hoy he visto a la prima. A lo que yo preguntaba
con la inocencia que entonces tenía grabada en la frente, ¿Qué prima? Pues, la
prima, respondía él ufano. ¿Qué prima?, repetía yo sin caer en la cuenta de la
fecha que era ni en la burla con que todos los años me importunaba mi tío Juan.
La prima Vera, ¿entiendes?, la prima Vera, se reía él mientras me propinaba un simpático,
hiriente pellizco en la mejilla.
Mi
tío Juan era el hermano menor de mi madre y yo, a mis cuatro o cinco abriles, era
el muñeco con el que él se entretenía en sus últimos años de adolescencia. Cuando
venía a casa, sobre todo si acudía él solo y no acompañado de mis abuelos,
siempre se las apañaba para jugar conmigo a solas a mi habitación. Mi madre le
agradecía que me entretuviera aquellas tardes en las que ella aún debía
continuar con las tareas de la casa y mi padre todavía no había vuelto de
trabajar. Tenía tan buena mano con los niños, decían, y le gustaba tanto estar
conmigo, que mis padres estaban encantados cuando se ofrecía para quedarse a
dormir en mi habitación los sábados en los que ellos salían al cine o al
baile.
Hace
unos años mi tío Juan se casó y tuvo una hija. He descubierto que yo también
tengo buena mano con los niños, o mejor dicho, con las niñas. Ahora, ya al
final de mi adolescencia, estoy esperando que mis tíos se vayan un sábado al
cine o al baile para quedarme a solas con mi prima Vera.
(Publicado en el volumen conjunto Primavera Eterna. Editorial Setentayocho. Oviedo, 2020)
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| Portada de Primavera Eterna |
lunes, 14 de septiembre de 2020
Con mucho busto
Pepe Monteserín lo ha vuelto a
hacer. De pocos escritores se puede sostener lo que sin temor a equivocarnos es
preciso decir de Pepe, y es que, lejos de acomodarse en discurrir por caminos
ya transitados, en cada nueva obra parece querer olvidarse de todo lo que ha
escrito anteriormente –que no es poco, dada su dilatada producción- para
afrontar el riesgo de adentrarse por territorios ignorados. Entre otras obras
-45 libros, se afirma en su biobibliografía-, ha escrito una suerte de manual
para empresarios narrado bajo la forma de un proyecto de fin de carrera (“Mar
de fondo”, su primera novela), biografías noveladas (”Matómelo Dumas” y “La
lavandera”), una “historia de buenos contra buenos” contada en el marco
histórico de la guerra civil (“Me levanté herido”), una original propuesta de
diario argumental o divulgativo (“Bendice estos animales que vamos a recibir”),
un cuento vertical (“Casualidad”) o la imposible tarea de contar la música
(“Los bolsillos de Bach”), sin dejar de lado los cuentos infantiles, ensayos o
la multitud de artículos de prensa. Ahora nos presenta “Con mucho busto”, un
voluminoso libro que sólo se puede escribir cuando se ha desarrollado un fuerte
músculo literario, forjado con jugosas y nutritivas lecturas, ejercitado en los
viajes que ha realizado por medio mundo y, sobre todo, alimentado por ese amor
a la literatura que es el sustancial motivo de este libro. Y, claro está, todo
salpimentado con el humor característico de Casa Pepe. A través de singulares
semblanzas de algunos escritores –“faltan todos excepto 301”-, Monteserín nos
enseña lugares, escritores, lecturas, amistades, su familia, los libros de su
biblioteca…, en definitiva su vida, indisolublemente unida a la vida sin fin de
la literatura. Tres kilos de peso, 3.500 fotografías –en muchas de ellas aparece
Pepe junto a un escritor esculpido en piedra o bronce-, medio millón de
palabras propias y prestadas, 800 páginas primorosamente editadas por Luna de
Abajo, donde se puede pedir el libro –o al propio autor-, ya que no está a la
venta en librerías. Mientras voy leyendo el libro sin prisa, voy a encargar que
me hagan una estatua –aun sólo un busto de barro- para que Pepe se fotografíe
junto a ella y así pueda sacarme en el próximo tomo que sin duda tendrá que
salir después del éxito de éste.
viernes, 22 de mayo de 2020
Teoría del papel higiénico
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| Ilustración de Daniel Castaño |









