Espacio líquido de creación y crítica literaria. Marcelo Matas de Álvaro

lunes, 14 de septiembre de 2020

Con mucho busto

 

 Con mucho busto

Pepe Monteserín

Editorial Luna de Abajo, 2020



Pepe Monteserín lo ha vuelto a hacer. De pocos escritores se puede sostener lo que sin temor a equivocarnos es preciso decir de Pepe, y es que, lejos de acomodarse en discurrir por caminos ya transitados, en cada nueva obra parece querer olvidarse de todo lo que ha escrito anteriormente –que no es poco, dada su dilatada producción- para afrontar el riesgo de adentrarse por territorios ignorados. Entre otras obras -45 libros, se afirma en su biobibliografía-, ha escrito una suerte de manual para empresarios narrado bajo la forma de un proyecto de fin de carrera (“Mar de fondo”, su primera novela), biografías noveladas (”Matómelo Dumas” y “La lavandera”), una “historia de buenos contra buenos” contada en el marco histórico de la guerra civil (“Me levanté herido”), una original propuesta de diario argumental o divulgativo (“Bendice estos animales que vamos a recibir”), un cuento vertical (“Casualidad”) o la imposible tarea de contar la música (“Los bolsillos de Bach”), sin dejar de lado los cuentos infantiles, ensayos o la multitud de artículos de prensa. Ahora nos presenta “Con mucho busto”, un voluminoso libro que sólo se puede escribir cuando se ha desarrollado un fuerte músculo literario, forjado con jugosas y nutritivas lecturas, ejercitado en los viajes que ha realizado por medio mundo y, sobre todo, alimentado por ese amor a la literatura que es el sustancial motivo de este libro. Y, claro está, todo salpimentado con el humor característico de Casa Pepe. A través de singulares semblanzas de algunos escritores –“faltan todos excepto 301”-, Monteserín nos enseña lugares, escritores, lecturas, amistades, su familia, los libros de su biblioteca…, en definitiva su vida, indisolublemente unida a la vida sin fin de la literatura. Tres kilos de peso, 3.500 fotografías –en muchas de ellas aparece Pepe junto a un escritor esculpido en piedra o bronce-, medio millón de palabras propias y prestadas, 800 páginas primorosamente editadas por Luna de Abajo, donde se puede pedir el libro –o al propio autor-, ya que no está a la venta en librerías. Mientras voy leyendo el libro sin prisa, voy a encargar que me hagan una estatua –aun sólo un busto de barro- para que Pepe se fotografíe junto a ella y así pueda sacarme en el próximo tomo que sin duda tendrá que salir después del éxito de éste.

viernes, 22 de mayo de 2020

Teoría del papel higiénico


Marcelo Matas de Álvaro


Como estaban confinados en sus casas debido al estado de alarma decretado por el Gobierno de la nación, los tertulianos de la cafetería el Siglo decidieron llevar a cabo de forma virtual la reunión que solían hacer todos los jueves en el café. Siempre eran cinco participantes, número impar por si se daba la circunstancia de que debieran desempatar en una de las disputas en las que a veces se encallaba la conversación. Pero en la virtualidad del coloquio mediante videoconferencia sólo eran cuatro, porque don Primitivo, tan reacio no sólo al uso de las llamadas nuevas tecnologías sino en general renuente a todo lo que pudiera asociarse a un progreso que, según él, no servía más que para deshumanizar al hombre, no quiso prestarse a una reunión en la que no estuvieran presentes en carne y hueso sus compañeros de tertulia. Los cuatro que se habían convocado por medio de sus respectivas pantallas eran tres hombres y una mujer, quien no ocupaba la plaza por ninguna cuota femenina tan en boga en los últimos tiempos, sino por su consabida habilidad dialéctica, sin duda producto del profundo conocimiento que le otorgaba ser la catedrática de Lógica y teoría de la argumentación de la Facultad de Filosofía. A doña Eulalia se unían don Restituto, hacendado de reconocida probidad y recto proceder, don Benigno, antiguo sacerdote que había decidido desplegar la bondad de sus virtudes en la vida civil, y don Justo, juez jubilado que ahora se conformaba con dictar las sentencias al reducido círculo de sus contertulios. 
Ilustración de Daniel Castaño

La actualidad siempre mandaba y en esta ocasión, con todo el país en estado de alarma por la epidemia del coronavirus, la conversación se vio forzada a transcurrir por los consabidos derroteros de la emergencia sanitaria, el obligado confinamiento, la falta de libertades en las sociedades democráticas, las consecuencias económicas y sociales, las inevitables derivadas políticas, en fin, por todos los grandes asuntos sobre los que giraban las noticias en torno a la pandemia. Pero sin saber cómo, tan doctos tertulianos se vieron de pronto abocados a bajar al prosaico terreno de tener que dilucidar las motivaciones, enigmáticas donde las haya, que en esos días llevaba a la gente a apropiarse, además de otros productos de primera necesidad, de ingentes cantidades de papel higiénico. Para abordar tal misterio pegado a las pedestres costumbres del pueblo llano, no tuvieron más remedio que elevar sus razonamientos hasta intentar formular una aproximada teoría del papel higiénico.
-                           En mi pueblo se decía en tono jocoso “Embarrado te veas y el agua lejos”. Bueno –se justificó don Restituto-, no se decía precisamente “embarrado”, sino otra palabra más vulgar y próxima a lo que estamos debatiendo. Pero en estos tiempos la gente ya no se limpia con agua después de hacer de cuerpo, sino que es de uso generalizado el papel higiénico. Por ello, temiendo largas jornadas de confinamiento, se previene la negra posibilidad de encontrarse embarrado y no encontrar el modo de limpiarse. A este razonamiento, claro está, se le podría llamar Teoría del embarrado.
-                    Efectivamente –apuntó risueña doña Eulalia-, se trata de un refrán que puede aplicarse a la dificultad de encontrar un asidero al que agarrarse en las situaciones comprometidas. Igualmente también tiene que ver con la escasez, lo que conlleva la urgencia de acaparar bienes de primera necesidad antes de que se agoten, considerando además que se debe uno aprovisionar de productos no caducos. Yo lo llamaría la Teoría de la celulosa.
-                        Hablando de celulosa –terció don Justo-, seguramente los chinos, como ocurre con todos los bienes de consumo, son los mayores productores de celulosa del mundo. De manera que no sería raro que hayan enviado primero el mal, es decir, el virus, y después el remedio, en este caso el papel higiénico, indispensable para el confinamiento. Esa, como sucede con todas las crisis, es la Teoría de la conspiración.
-                          Siguiendo con los chinos –concluyó don Benigno esta primera ronda de intervenciones-, corre por ahí la especie según la cual fueron unos chinos, quienes, debidamente organizados, empezaron a llevarse a raudales el papel higiénico de los supermercados para que el resto de consumidores, movidos por el pánico, los imitaran llenando sus carros compulsivamente. Es la Teoría de la imitación.
A partir de esa primera aproximación al debate, cada tertuliano va desarrollando, en la pantalla del ordenador cuarteada a partes iguales, los diferentes argumentos para apoyar la teoría que ha postulado. Después de enfrentarse a las diversas explicaciones, premisas y consideraciones y de haber transcurrido el tiempo que habitualmente siempre se conceden para llegar a una conclusión acordada por todos, esta vez los contertulios resuelven que, debido a la imposibilidad de armonizar posturas, el debate se queda ahí, alcanzando tan solo a formular de forma tácita la Teoría de la mera excusa para ir entreteniendo la vida.


(Publicado en el suplemento Culturas de El Comercio y La Voz de Avilés. 22 de mayo de 2020)

viernes, 13 de marzo de 2020

Cuentos sobrenaturales



Historias de fantasmas de Japón
Lafcadio Hearn
Edelvives, 2019


Lafcadio Hearn (1850–1904) fue un prolífico escritor que tuvo una corta pero agitada biografía. Hijo de padre irlandés y madre griega, nació en una isla jónica, pasó la infancia en diversos lugares del Reino Unido y Francia, fue abandonado primero por su padre y luego por su madre, lo cual le llevó a vivir en su juventud en condiciones de miseria. Viajó a Estados Unidos, donde residió en Nueva York, Cincinnati y Nueva Orleans, y más tarde a la isla Martinica y a Japón, país en el que se casó con la hija de un samurái, se convirtió al budismo y obtuvo la nacionalidad japonesa adoptando el nombre de Koizumi Yakumo. A lo largo de su vida publicó numerosos artículos en diferentes periódicos y revistas, tradujo al inglés escritores franceses y españoles, escribió relatos y novelas, fue profesor en varias universidades, ejerció la crítica literaria y recopiló cuentos tradicionales de los sitios donde vivió, sobre todo de Japón, lugar que le sirvió como fuente de inspiración literaria para la creación de sus obras más significativas.
Lafcadio Hearn

Entre las producciones derivadas de su interés por la cultura, las costumbres y la literatura japonesa (Kwaidan, En el Japón espectral, Kokoro, Sombras) se publican ahora estas Historias de fantasmas de Japón (Edelvives, 2019), un volumen que muestra la fascinación que sentía Lafcadio Hearn por los cuentos sobrenaturales. Se abre con El sueño de un día de verano, un largo relato donde tienen cabida varias historias, como la que cuenta la imposibilidad de regresar junto a la amada si el hombre abre la caja lacada que ella le entrega en su marcha, o la del peligro de volver a la nada si, con la promesa del rejuvenecimiento, se bebe demasiada agua del manantial que han encontrado dos ancianos. En El niño que dibujaba gatos cobran vida los dibujos con el fin de proteger a quien los ha realizado. El comedor de sueños, encarnado en Baku, un animal fantástico que elimina a los espíritus malignos, tiene cuidado de no devorar la autodestrucción del “monstruo del ego”, pues, a pesar de revolvernos como una pesadilla, se trata del sueño más afortunado que existe. Ikiryo es el fantasma de una persona viva, un espíritu viviente que hace perder la salud a la persona que atormenta. Fragmento cuenta cómo un joven, en el arduo camino para alcanzar la cima donde está el “lugar de la visión”, debe enfrentarse al horror de encontrarse con sus “miles de millones de vidas pasadas”. En Yuki-Onna se funden el amor y la muerte en una misma presencia de perturbadora belleza. Rokuro-Kubi relata con una truculencia no exenta de humor la estremecedora historia de las cabezas cortadas de espíritus maléficos. En La historia de Ito Norisuké la pasión por un fantasma, por el espíritu de una belleza muerta hace seiscientos años, sólo es posible en la propia muerte del que anhela su amor. Historia de una mosca cuenta el regreso de un muerto en forma de una molesta mosca de gran tamaño.
Un total de once cuentos japoneses que también son universales porque nos traen ecos de mitos o leyendas occidentales como la caja de Pandora o la fuente de la eterna juventud, al mismo tiempo que nos recuerdan algunas de las historias escritas por Poe, James, Wilde o incluso Kafka.  El volumen, ilustrado con las escalofriantes, misteriosas y magníficas imágenes de Benjamin Lacombe (París, 1982), se completa con unos curiosos Juegos de Yokai y se enriquece con un interesante y esclarecedor prefacio firmado por el escritor y editor francés Francis Lacassin.


(Publicado en el suplemento Culturas de El Comercio y La Voz de Avilés. 13 de marzo de 2020)



viernes, 17 de enero de 2020

Entrega del Premio de la Crítica de Asturias 2019 de Columnismo Periodístico

Marcelo Matas de Álvaro
Premio de la Crítica de Asturias 2019
Columnismo Periodístico


Momento del discurso en la ceremonia de entrega del premio

Premiados en las diferentes categorías: Pedro de Silva, Tino Pertierra, Carlos Iglesias, Marcelo Matas y Adolfo Casaprima

Enlace a la noticia en El Comercio
https://www.elcomercio.es/culturas/cultura-activo-marca-20200118014609-ntvo.html

martes, 31 de diciembre de 2019

Los entresijos de un cuento



‘La princesa gigante y el príncipe enano’

 Marcelo Matas de Álvaro




El salón de actos y exposiciones del Casino Obrero de Béjar fue el lugar escogido por el Centro de Estudios Bejaranos para organizar la presentación en la ciudad del cuento del bejarano Marcelo Matas de Álvaro La princesa gigante y el príncipe enano.

Carmen Cascón y Marcelo Matas
El acto lo abrió el presidente del Casino, Francisco Martín Peña, quien hizo un breve resumen del currículum de Marcelo y recordó cómo un año antes, casi por las mismas fechas, el autor había contado un cuento en la biblioteca del Casino con gran aceptación por parte del público asistente. En aquella ocasión Matas estuvo acompañado por la también bejarana Yolanda Izard en un evento organizado por Mercedes Riba.
Tras las palabras del presidente, Carmen Cascón, secretaria del Centro de Estudios Bejaranos (CEB), completó las notas curriculares de Marcelo, añadiendo su maestría a la hora de escribir narrativa para adultos y cuentos infantiles y juveniles, de los cuales tiene publicados diversos títulos. Además es asiduo colaborador del CEB en su revista Estudios Bejaranos y ha sido galardonado con el Premio de la Crítica de Asturias al Mejor Columnista, añadió.
Posteriormente analizó las claves del cuento, editado por Editorial Indie, dividiendo su exposición entre los elementos externos, su temática y su estilo. En este sentido destacó las 19 ilustraciones que se deben al diseño de María Jesús de Íscar, utilizadas también para su cubierta y contracubierta, en una edición manejable de pasta blanda y letra que imita a la manuscrita, en una historia breve para leer de una sola vez. Los protagonistas, un príncipe y una princesa, primero niños y luego adolescentes, conectan con el público juvenil, con una particularidad: la diferencia de estatura, todo un desafío para los planes de sus padres que quieren casarles y unificar dos reinos en uno. La aparición de un vagabundo y sus ideas novedosas serán las claves para resolver un dilema basado en la diferencia. Marcelo Matas narra una historia que remite a los cuentos clásicos, con las estrategias narrativas propias de un cuento y una moraleja final que invita a reflexionar a los lectores juveniles y adultos.


Carmen Cascón
A partir de ese momento Carmen Cascón realizó un batería de preguntas a Marcelo Matas, tanto sobre la edición del cuento y su gestación como las influencias de los autores clásicos, el estado de la Literatura Infantil y Juvenil en la actualidad, las estrategias narrativas que utiliza, la moraleja final y otras que fueron de gran interés para conocer los entresijos de La princesa gigante y el príncipe enano.

Marcelo Matas
Marcelo Matas concluyó la presentación con una sorpresa: la narración de los primeros compases del cuento al modo y manera de los contadores de cuentos tradicionales. De pie y ayudado por un cuadernillo de grandes ilustraciones diseñada por María Jesús de Íscar, representó el dilema que se plantea en la historia y abrió el apetito lector por saber cómo sigue la historia.

Marcelo Matas
Carmen Cascón Matas
Fotos: Enrique Ramón García Periáñez

Marcelo Matas

Noticia publicada el .

https://www.cebejaranos.com/noticias/los-entresijos-de-un-cuento-la-princesa-gigante-y-el-principe-enano-de-marcelo-matas-de-alvaro-2543.htm