A las bibliotecas Bubisher se va con
calzado de andar por casa. Nuestra mirada europea se sorprende al ver que las
niñas que nos muestran orgullosas los dibujos que han hecho en la biblioteca,
van calzadas con unas zapatillas que nosotros sólo usaríamos para andar por
casa. Es por el calor, se dirá. Y también por lo agradable que es llevar un
calzado tan cómodo. Alguien incluso dirá que, en la austera economía que impone
la vida en los campamentos, estas niñas no tendrán mucho más que ponerse. Todo
eso puede ser cierto. También que los pies al aire libre aligeran la pisada de
quien no deja de soñar con caminar y correr y volar libre.
Andar por casa es andar por la jaima
y por la arena del desierto hasta llegar a la biblioteca que te acoge como si
estuvieras en casa. No. No como si estuvieras en casa. Quitemos el condicional.
Te acoge porque en verdad estás en tu casa. Las bibliotecas Bubisher son tu
casa donde lees las historias de siempre jamás, escribes lo que sólo tú
imaginas o inventas, dibujas y pintas con todos los colores del mundo, juegas
con las mismas amigas y amigos con quienes nunca te cansas de jugar, y hablas y
compartes y convives con toda la gente que también están en su casa. En esa
casa donde todo el mundo acude con las zapatillas de andar por casa.
(Publicado en el Boletín Sáhara Bubisher de junio de 2026)

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