Teatro II (1892-1899)
Henrik Ibsen
(Nórdica Libros, 2026)
Después de haber
publicado en 2019 un volumen con las ocho obras dramáticas que Henrik Ibsen
escribió entre 1877 y 1890, la editorial Nórdica Libros nos presenta ahora las cuatro
piezas que publicó durante su última década creativa (de 1892 a 1899),
completando de esta manera la totalidad de la producción teatral del dramaturgo
noruego. El mismo autor advirtió que en cierto modo estas obras conformaban una
serie homogénea, de manera que, desde diferentes perspectivas, reflejarían una
cuestión similar al tratar el conflicto entre el ideal de cumplir con la propia
vocación y la terca realidad de la vida.
Así, en Solness, el
constructor (1892), el exitoso empresario de la construcción Halvard
Solness teme ser desbancado de su oficio por una juventud que, para hundirle
más en su desesperación, es personificada en la señorita Hilde Wangel, una
suerte de Lolita que conoció cuando ella apenas era una niña y que de
repente reaparece en su vida para exigirle el “reino” que le prometió en su
día; en El pequeño Eyolf (1894), el padre decide abandonar la escritura
de un libro al que lleva tiempo consagrado para dedicarse por entero a educar a
su hijo discapacitado, el pequeño Eyolf por el que la madre experimenta un
cierto rechazo al sentir que, con su sola existencia, obliga al padre a
compartir un amor que a ella sola pertenece; en John Gabriel Borkman (1896),
el director de un banco reconoce, después de haber sufrido una condena por
estafa, que su verdadera desgracia fue haber amado demasiado el poder, lo cual
le llevó a traicionar a su familia y, de paso, a sí mismo; en Cuando los
muertos despertamos (1899), el escultor Arnold Rubek siente su vocación
artística como un impulso vital que trasciende la propia existencia, esa
realidad en la que se ve atrapado por las dos mujeres que ama.
Pero esta condición existencial de los
personajes es la que posibilita -al igual que el resto de las obras dramáticas
de Ibsen-, la variedad de lecturas que suscitan los textos, como la crítica
social hacia los valores burgueses de su época, cuestión que, según el autor
noruego, no estaba en su voluntad de escritor -más poética que política,
apuntaba-, pero que, sin embargo, puede apreciarse en la reivindicación de la
figura femenina en sus dramas, en el posicionamiento frente a los abusos del
poder, en la hipocresía que suscriben ciertos convencionalismos, en la denuncia
de los secretos y mentiras que a menudo socavan la convivencia familiar y
social, en el compromiso, en fin, con los problemas sociales de su tiempo. Por
otro lado, las cuatro obras de esta serie constituyen -según indica en la introducción Cristina
Gómez-Baggethum, autora también de la impecable traducción-, un “período
simbolista” en su producción, caracterizado por la aparición de elementos
misteriosos -troles, fuerzas ocultas en las profundidades de la tierra, figuras
un tanto fantasmagóricas, etc.- envueltos en un formalismo de tintes poéticos,
así como la presencia de una cierta reflexión sobre el arte y los procesos
creativos.
Con la publicación de
las obras dramáticas de Ibsen -las ocho “realistas” del primer período y estas
cuatro últimas consideradas “simbolistas”-, Nórdica Libros culmina el proyecto
de traducción “Ibsen in Translation”, una colaboración con el Centro de Estudios Ibsenianos
de la Universidad de Oslo destinada a
poner a disposición de los lectores y agentes teatrales nuevas versiones de las
obras del autor noruego.
(Publicado en el suplemento Culturas de El Comercio y La Voz de Avilés el 29 de mayo de 2026)
